Feria por adelantado

Este próximo fin de semana empieza la Feria de Málaga y en la oficina hemos anticipado la celebración a hoy jueves porque algunas de nosotras no estaremos trabajando mañana… ¡¡¡Y no quiero decir quién!!!  😉

Así que al igual que el año pasado me permito subir a este mi rincón personal el resultado de una mañana de trabajo muy “productiva” a todos los niveles…
Una vez más quiero dar las gracias a mis compañeras de logística (todas debidamente identificables porque nos pusimos de acuerdo en traer indumentaria de lunares acorde a la ocasión) por estar ahí siempre, en lo bueno y en lo no tan bueno, por aguantar mis mañanas “alfredianas”, por saber compartir el trabajo y los momentos de descanso y por tantas y tantas cosas… a mi Angye y Mónica, departamento de compras indefectiblemente unido al de logística además de por nuestra labor por compartir espacio físico (despacho) pedirles perdón por los días de “cante jondo” y también los de “copla” o “canción francesa”, por las reflexiones en voz alta que a nadie incumben y por cienes y cienes de cosas más que tampoco vienen al caso… Y al resto, simplemente, por estar y punto.

Un beso enorme a tod@s ell@s y a los que estáis leyendo estas líneas una FELIZ FERIA y UN FELIZ VERANO… Nos leemos pronto.

 

 

El triunfo de los botarates

Según la RAE, botarate es un “hombre alborotado y de poco juicio” aunque creo que tanto los lectores de Rosa Montero como los míos (salvando la distancia de la cifra de seguidores de cada una) sabían perfectamente a lo que la escritora se refiere en su entrada del País semanal de hoy sin necesidad de haber buscado la definición exacta del término… o_O
Mentecatos de tres al cuarto de supuesta fortuna económica, o por lo menos lo parece aunque muchas veces dudo hasta de ese punto (de la fortuna, no de la estupidez), pero si no es por eso no se les puede negar que sí van por ahí armando mucho ruido y fanfarria a base de apariciones dejémoslo en, poco productivas, en cualquier tipo de medio que quiera dedicarles cinco o cinco mil minutos de una no menos dudosa audiencia.
Rosa ha hecho mención de un programa de los tantos que se dedican a sacar ese tipo de personajillos a la palestra pero hay muchos otros, docenas como mínimo (y hablo de los espacios, no de los participantes, que de eso son miles), que da pena ver -programas y personajes en este caso- y seguir tanto por dichas emisiones como por sus redes sociales personales. ¿¡A quién no se le vienen a la cabeza, buscando ejemplos cercanos, Belenes Estébanes varias y muchos Matamoros !? Y que conste que tan sólo he utilizado un sujeto masculino y otro femenino por el bien de todos los que leen esta entrada y con ánimo de que las líneas de la misma se reduzcan a lo estricta y razonablemente aguantable… 😉 Aunque si quiero seguir con mi sinceridad habitual diré que ni de lo uno o de lo otro puedo hablar mucho, es decir, de programas y redes sociales de famosos… Apenas si tengo una poco utilizada -y desaprovechada según algunos conocidos- cuenta de facebook que uso para fines únicamente didácticos, Linkedin para temas laborales y whatsapp para contactos personales y familiares de lo más escuetos y a veces incluso “molestos”… Por otro lado desconozco al cien por cien Twitter, Instagram y el resto de la lista que he podido encontrar como relación de las cien redes sociales más utilizadas (*) ❗ ❓ ¡¿100!?…
Aunque bien es verdad que debo reconocer que hoy he ayudado a ampliar un poco más el ya de por sí bien abultado número de visitantes (que no seguidores) del tal Gianluca para, como hago siempre, poder hablar con algo de coñocimiento de causa (y no es una errata)… la verdad es que no sé si mi visita número ocho, nueve o diez millones en la red de este “italiano” (por no buscar adjetivos descalificativos) ayudará a abultar mucho más su ego pero prometo por Snoopy no volver a hacerlo… entre otras cosas porque lo abultado de sus músculos y tatuajes me ha resultado de lo más repelente y el personaje en sí (de la persona no sería justo hablar puesto que no hay constancia alguna de que ese tipo de individuos no sean más que simples intérpretes de una realidad paralela adecuada a lo que el público espera de ellos) de lo más engolado y pedante… ¡¡Qué pena de bicicleta, qué pena de piscina… qué pena de vida de escaparate!!

 

Empezaré admitiendo que quizá chocheo. Quiero decir que las generaciones maduras han refunfuñado de las jóvenes desde el principio de los tiempos. En las pirámides de Egipto hay pintadas de hace 4.000 años que dicen cosas como: “Los jóvenes ya no respetan a sus mayores y no tienen sentido del deber ni del sacrificio”. Son tópicos que la propia historia se encarga de fulminar, porque si las generaciones hubieran ido empeorando sucesivamente desde entonces, ahora la humanidad estaría a la altura de las amebas. Y no, no hemos empeorado, y quizá tampoco mejorado, pero en cualquier caso creo que el porcentaje de necedad se mantiene estable desde siempre.

Y aun así, pese a esta certidumbre, no puedo por menos que sentir cierta angustia ante los modelos que la sociedad actual ofrece a los jóvenes. Hace 100 años los héroes sociales (bien es verdad que no había heroínas) eran los intelectuales, los científicos, los artistas, los gobernantes o los revolucionarios, dependiendo del sesgo ideológico. Décadas después, pongamos hace 30 años, se admiraba a los deportistas, los cantantes o incluso a tiburones como Mario Conde, el cual tampoco es un ejemplo muy provechoso, desde luego. Pero es que hoy el hombre de moda en el mundo es un chisgarabís italiano de 49 años, el supuesto millonario Gianluca Vacchi (*), y digo supuesto porque dicen que tiene empresas de empaquetado de medicinas, pero lo único que le vemos hacer, día sí y día también, es bailar en traje de baño, todo tatuaje y músculos, junto a una maciza (a la sazón su novia jovenzuela), en lujosos entornos de cielos rutilantes y piscinas turquesa.

Y son estas prendas, a saber, tener músculos, descaro y egolatría, alardear del dolce far niente y de la opulencia más petarda y ser un fantasmón de discoteca, las que le han convertido en un modelo aspiracional para la gente. ¡Pero si incluso se nos ha informado puntualmente de que Gianluca acaba de romper con su novia maciza! Vivimos en una sociedad en la que puede morirse nuestro vecino sin que nos enteremos, pero si este mendrugo tose, lo sabemos corriendo. Tiene más de 10 millones de seguidores en Instagram y es la estrella del momento, sin que para ello haya dado muestra de poseer ninguna habilidad especial, más allá de una jeta superlativa. Mario Conde era por lo menos un laborioso liante. Lo pagó con la cárcel, por fortuna, pero seguro que se trabajaba sus chanchullos duramente.

Hoy, en cambio, impera la pereza. Hoy lo que vende es hacerse rico y famoso sin dar un palo al agua y pensando lo mínimo. He aquí el máximo modelo aspiracional, del que Gianluca constituye una obra cumbre. Pero tenemos otras muestras nacionales más accesibles, chicos y chicas populares por haber intervenido en programas de telerrealidad. Suelen ser guapos, descarados y narcisos, todo muy en la onda de Gianluca. No dudo que sean buena gente, pero muchos de ellos parecen unos marmolillos. Es importante que demuestren que no tienen ni idea de nada, porque así cualquier borrico puede acariciar el sueño de ser como ellos. En el último programa de Supervivientes, que consiste en meter a un puñado de personas en una isla, les hicieron un test de cultura general a los concursantes. Eran siete, y sólo una mujer atinó con todas las respuestas, aunque eran cuestiones elementales. Hubo quien escribió Sherby en vez de Shakespeare, o quien dijo que el autor de la famosa línea Ser o no ser era Cela. Varios respondieron que una tetralogía constaba de 30 partes, y hubo una pregunta, “¿Los reyes de qué país vivían en el palacio de Oriente?”, que desencuadernó a los participantes; tuvieron que repetirla seis o siete veces, porque la mayoría no conseguía entenderla (es lo que se llama analfabetismo funcional). Uno contestó que eran los Reyes Magos.

Todo esto hace reír, pero más nos valdría llorar, porque no es baladí. Sí, ya sé que, como muestran las pintadas de las pirámides, a los mayores siempre nos da por vaticinar tontas catástrofes, pero es que me temo lo peor: nunca ha habido antes en la historia ejemplos tan globalizados y persuasivos de que, para alcanzar el triunfo social, la manera más cómoda, accesible y rápida es ser simplemente un botarate.