Ángeles y Demonios

Ángeles

Después de varios años sin faltar a mi sección de los viernes de chiste esta semana no me parece apropiado ni me apetece… poco se puede hacer ni decir y no seré yo quién intente ponerle palabras a lo ocurrido, a lo que está ocurriendo y a lo que todavía queda por ocurrir pero he querido hacer mi humilde aportación al tema sobre una imagen muy hermosa que encontré en las redes… No quiero ni pensar en el sufrimiento de esa madre y esta noche me siento un poco menos cerca del ser humano…

DEP

Charcos

Me gustó tanto la imagen cuando la encontré por el variado y generoso espacio virtual que me inspiró de inmediato, como si ya viniera con las letras impresas… me recordó lo efímero de nuestra infancia y de nuestra existencia en general, lo rápido que dejamos de saltar en los charcos y cuando nos damos cuenta, entre charco y charco, la vida ha pasado factura y está cerrando ciclo… como se suele decir por ahí, cuando empiezas a entenderla ya casi no te da tiempo de poner en práctica lo aprendido… aún así, sigo apostando por seguir siendo niña dentro de este cuerpo que poco a poco se va marchitando y me va perteneciendo menos porque va por libre y no responde a estímulos u órdenes propias sino que marca sus propios tempos y tiene sus propias normas que a menudo no resultan nada agradables pero que hay que aprender a tomarse como lo que son, signos de que, a pesar de todo, seguimos vivos y luchando por seguir estándolo…

Feliz vida plagada de charcos a todas las edades (que no de goteras 😁 🤩 😝 )…

 

 

Charcos

01

El hijo del Padre

hijoDestino
416 páginas
Primera edición Marzo 2021
PVP: 20,90.- €
ISBN: 978-84-2335-9165
Autor: Víctor del Árbol (Español)
Satisfacción: ⭐ ⭐ ⭐ ⭐ ⭐

 

Y amén… Novelón de los de rompe y rasga… impresionante de principio a fin, historia, personajes, desarrollo, tempos, forma de narrar… contundente, intensa, profunda, hipnótica, diferente, rotunda, sincera, sin filtros…

Igual parecería que con tanta cantidad de adjetivos está todo dicho pero nada más lejos de la realidad. Víctor ha conseguido, a mi humilde parecer, una novela de lo más llana y sofisticada a la vez, de lo más profunda y superficial, sencilla y compleja, asfixiante y liberadora… indescriptible como juega con los personajes y sus actos para transmitirnos sentimientos encontrados. El principio, del todo revelador, parece abocarnos a un final más que asegurado; con un muerto a sus espaldas y encerrado en la cárcel, el protagonista no da la impresión de podernos contar una historia original o elaborada ya que el desenlace es del todo previsible puesto que está escrito de inicio. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Diego Martín, un respetado profesor universitario, casado y con una vida a todas luces envidiable esconde una saga familiar poblada de fantasmas, vivos y muertos, muertos y vivos (aunque suene redundante)… porque, aunque no lo parezca, no siempre los muertos están enterrados y no siempre los seres humanos que respiran están vivos. Un pasado que ha fraguado el presente por el que deambulan unos interesantes e interesados personajes. ¡¿ Quién sabe nunca lo que se esconde detrás de nuestros mejores amigos, nuestros compañeros de trabajo, incluso de nuestras propias parejas !? Víctor ha construido una dura historia basada en profundos cimientos enterrados en las hediondas raíces de nuestra historia más real y cercana al tiempo que profundiza en lo superficial y volátil de las relaciones y hechos de nuestro tiempo actual. Todo se entrelaza de forma abrumadoramente real para sumergirnos en una narración de lo mejor que he leído en los últimos años. Un padre que ha dejado en Diego algo más que sus genes, una madre dura y atípicamente despegada, una hermana especial y emocionalmente enganchada al protagonista, una vida en diferentes capítulos que empieza y termina como muchas o, quién sabe, si como ninguna.

Relato para dedicarle su tiempo… Feliz lectura.

 

 
 
 
 
 
 

Hoy, aquí, ahora

Mi siempre admirada y nunca suficientemente nombrada -por mí- Rosa Montero dejó este pasado fin de semana en su columna del País un artículo que no podía menos que recoger aquí para uso y disfrute de todo aquel que se lo haya perdido…. escritos eternamente perfectos, perfectamente eternos, no me cansaré nunca de decirlo… Genio de las palabras y de los sentimientos que despiertan en nosotros, una perla más de su largo repertorio. Querida Rosa, no te menosprecies con tus afirmaciones de no aprendizaje porque si bien igual tú no te aplicas tu propia medicina dejas cimientos y buenas intenciones para que los demás intentemos conseguirlo… ♥♥

Como vivo en un barrio céntrico de Madrid, pude percibir, desde mi casa, el chupinazo de la salida del estado de alarma, el fragor de maremoto de la muchedumbre por las calles y su hambre insaciable de felicidad. Tantas ansias de quemar la noche, de poseer la vida. Asustaba ver que nos hemos olvidado de nuevo del virus, pero el tema de este artículo no es esta desmemoria irresponsable. Porque, por otra parte, la explosión de alegría me pareció muy comprensible.

Me pregunto, eso sí, cuántos se fueron contentos a la cama esa madrugada, solos o acompañados. Cuántos se sintieron decepcionados, rehenes como eran de sus expectativas. Cuántos volvieron a caer en la consabida insatisfacción del ser humano y en esa fastidiosa incapacidad que parece que tenemos para vivir lo cierto, lo tangible, la simple realidad. “Buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”, decía el gran Voltaire, y es verdad: vamos dando tumbos. La pandemia debería habernos enseñado algo respecto a la vibrante y única verdad del presente, de este instante exacto en que vivimos, pero me temo que no aprenderemos nada. Lo he visto antes muchas veces, por ejemplo en amigos a los que diagnostican un cáncer y que, en la sobrecogedora clarividencia del susto, aseguran que la enfermedad les ha abierto los ojos y que, si salen de ésta, nunca más volverán a desperdiciar el tiempo ni a preocuparse por tonterías ni a dejar de apreciar los verdaderos valores de la vida. Amigos que luego se curan (menos mal) y que a los pocos años vuelven a recaer en el mismo atropello mental, en la misma confusión sobre lo que son y lo que desean.

Y a mí me pasa igual. A veces me desespera constatar lo poco que aprendemos las personas, lo muchísimo que nos cuesta introducir una brizna de conocimiento en nuestra cabeza y lo fácilmente que podemos perderla. Verán, yo me sé la teórica. Aún peor: llevo años escribiendo sobre eso y dando doctos consejos sobre la necesidad de aprender a vivir el presente (porque no existe otra cosa, porque la vida es eso), pero son unas recomendaciones que en realidad luego no sé seguir. Y es que hay una diferencia abismal entre lo que uno piensa y la posibilidad de hacer que ese pensamiento te atraviese el cuerpo. Cuesta conseguir vivir conforme a lo que crees. Así que por ahora aquí estoy, como casi todos, postergando inconscientemente la felicidad a un tiempo que siempre queda a desmano, un poco más lejos. Seré feliz cuando pase ese acto público que no quiero hacer y me incomoda tanto, me digo, por ejemplo, sin pensarlo plenamente, sólo con una esquina del cerebro. Pero luego el acto llega y lo sobrevives y pasa y, hale hop, ahí han aparecido en el horizonte otros compromisos personales o laborales que te causan zozobra e incertidumbre y que vuelven a colocar tu meta de la dicha en un futuro al que jamás se llega, porque en la vida siempre habrá una cuota de zozobra y de incertidumbre y hay que saber navegarla asumiendo esto. Por cierto que también conviene aprender a decir que no a los compromisos que no te gustan, pero esa es otra historia.

Seré feliz cuando tenga pareja, seré feliz cuando pueda conseguir más independencia de mi pareja; seré feliz cuando tenga hijos, seré feliz cuando mis hijos crezcan y recupere mi vida; seré feliz cuando tenga trabajo, seré feliz cuando tenga menos trabajo. Sea como sea, siempre conseguimos fastidiarnos la realidad. Empequeñecerla, ensuciarla, llenarla de chirridos discordantes. De agujeros. La felicidad es una liebre artificial que nos lleva corriendo detrás de ella con la lengua fuera, y lo más estúpido es que somos nosotros mismos quienes le damos cuerda.

“Vivimos esta vida como si lleváramos otra en la maleta”, decía Hemingway, un señor al que por cierto detesto. Pero tenía toda la razón: malgastamos de manera estúpida nuestros días posponiendo la conciencia plena de vivir a otro momento, como si el presente solo fuera una estación de paso, una etapa tediosa en nuestro agitado camino hacia no sé dónde. Se diría que estamos permanentemente subidos a la cinta transportadora de un aeropuerto, pasajeros en movimiento eterno hacia la nada. Seré feliz cuando llegue a destino. Pues bien, la mala noticia es que jamás se llega. Sólo el hoy existe, el aquí y el ahora.

Julia está bien

JuliaEdiciones B
400 páginas
Primera edición Marzo 2021
PVP: 19,90.- €
ISBN: 978-84-6666-8934
Autora: Bárbara Montes (Española)
Satisfacción: ⭐ ⭐ ⭐ ⭐

 

LA FELICIDAD NO ES UN ESTADO, ES UN CAMINO…
 
Una de las frases más breves y acertadas de esta impecable historia que construye la autora desde lo que parece ser su propia biografía personal y familiar. Un relato emocionante, divertido, humano y que a pesar de la sencillez en que está escrito encierra mucho más trasfondo de lo que pudiera parecer. Una novela a la que todos deberíamos dedicarle un ratito este verano y que nos ayudará a pausar los latidos de la vida por unas horas. Entretenida, bien hilada y bien desarrollada… Tampoco es que vaya a ser para un Nobel o un Miguel de Cervantes pero no creo que eso fuera lo que pretendiera la autora y lo que ella iba buscando, según sus propias palabras finales, está más que conseguido.
 
Sofía es una chica recién separada que durante un tiempo se ve prácticamente obligada por la familia y las circunstancias a convivir con su abuela nonagenaria. La vida de Sofía, estancada y casi en retroceso se ve salpimentada a diario por el relato personal de Julia que narra sin filtros sus años de juventud en plena guerra y su recorrido vital hasta llegar a un presente que comparte de forma inesperada con su nieta que será la receptora de esta historia y la que a la larga nos la hará llegar a través de unos capítulos en presente y otros en pasado que mantienen al lector siempre atento a la evolución de la historia y queriendo saber más de ambas protagonistas. Las vivencias de una nieta de lo más dubitativa y atolondrada no pasarán desapercibidas a ojos de una abuela ciega pero de lo más clarividente y contundente en sus palabras y consejos. Un final predecible pero no por ello menos esperado y contundente al tiempo que esperanzador y tranquilizante…. como la vida misma.
 
Feliz lectura.
 
 
R

Luces y sombras

A veces la vida parece ponernos a prueba, nos va colocando obstáculos que de lejos parecen insalvables y de cerca aún dan más pavor… nos enfrenta a diario a nuestros mayores miedos, a nuestras peores pesadillas, juega con nosotros como un gato con un ratón y a menudo parece que la única respuesta que se le ocurre al ser humano es resistir y resistir, luchar y luchar y no rendirse nunca porque hacerlo sería una derrota inasumible.

En esos momentos, muy a menudo, tenemos la clarividencia de vislumbrar a través de esas pruebas una luz de esperanza, una nueva visión del mañana, como si alguien nos estuviera susurrando al oído que esa rendición no debería verse como un fracaso sino como la oportunidad de un nuevo comienzo… y aún así no nos paramos a analizarlo porque no es lo que teníamos previsto, evaluado y pensado para nosotros… Porque el ser humano es mucho de hacer planes, de organizar, de poner cimientos y construir sobre ellos pensando que es justo lo único que tiene que hacer…. Sin embargo a menudo se nos olvida aquello de “el hombre propone y Dios dispone” (y algunos incluso se atreven a terminar la expresión con “el Diablo descompone”). Creencias y religiones aparte, si no es Dios es la naturaleza, la vida, la propia existencia la que viene a echarte abajo esos planes y la que te cierra de repente el futuro que habías elegido y sobre el que llevas años trabajando; pero siempre, por rotunda y brusca que parezca la prueba, al mismo tiempo te va mostrando un nuevo camino para esa otra parte del recorrido, te va mandando señales a través del corazón y de la razón que obstinadamente seguimos rechazando pero que, poco a poco, si nos damos la oportunidad de analizar, dejan de parecer una rendición o un fracaso y pasan a ser una nueva posibilidad de futuro y un nuevo comienzo con otras perspectivas y metas vitales. Si algo ha demostrado el ser humano a lo largo de la historia es que puede llegar a ser camaleónico y acoplarse a cualquier ambiente o circunstancia, y también a resurgir de sus propias cenizas, como el Ave Fénix… lo que hay que intentar es tomar las decisiones correctas a lo largo del camino para no tener que empezar del todo de cero, no morir en el intento por defender lo indefendible, de luchar por lo que ya está casi muerto poniendo empeño y energías en revivir unas ascuas ya prácticamente apagadas cuando hay brotes verdes y un nuevo fuego cerca en el punto justo para que un simple aporte de aire y de trabajo lo conviertan en nuestra próxima meta y futuro… A veces el túnel se hace muy largo pero una vez que se empieza a ver la luz al final es una completa imbecilidad volver atrás y meternos de nuevo en la boca del lobo de la que apenas estamos empezando a salir… Cada nuevo paso que se de hacia la luz nos da mayor confianza en nosotros mismos y una esperanza en el mañana que apenas ayer parecía imposible.

Ánimo para todos aquellos que estén en un momento vital difícil y contradictorio: que la luz del faro que les guíe a la otra orilla sea siempre la opción más acertada y tranquilizadora….Y sobre todo recordad que no siempre renunciar es rendirse…

Niña

Y cuántos más años pasan más me doy cuenta que sólo hay una receta para ser feliz, tener las mismas ganas de vivir que cuando se es niño… sin interferencias externas, sin quebraderos de cabeza innecesarios, sin complicaciones, sin mañanas, sólo hoy… vivir hoy… disfrutar hoy… correr, saltar, brincar hoy… no dejar para mañana las chuches, los dulces y los helados de hoy (los deberes y las tareas si se puede sí ☺)… no tener pesadillas con el mañana o con el futuro… Los niños viven el hoy, difícilmente piensan en el futuro y si lo hacen es siempre en positivo, anhelando las vacaciones, los descansos, las fiestas… Esa parte de la infancia en que todo es de color de rosa y bonito, en que todos somos amigos y no existe el egoísmo, la animadversión, el ojo por ojo diente por diente, esa parte en que los niños ríen a carcajadas con una risa sonora, profunda y contundente, esa parte es la que debe perdurar en nosotros por siempre jamás para que nuestra vida adulta no se convierta en nuestra propia cárcel.

Y hoy, domingo 16 de Mayo, día de primavera totalmente veraniega con más de treinta grados en Málaga así lo he sentido y así lo dejo plasmado para la posteridad, para volver a releerlo cada vez que se me olvide porque la mente humana lamentablemente es demasiado volátil y amnésica y tiende a olvidarse muy fácilmente de sus propios consejos… espero que este ejercicio de auto-ayuda sea útil a más de uno y entonces habrá valido doblemente la pena.

Feliz domingo.

 

01

Miss Marte

missAlfaguara
208 páginas
Primera edición Febrero 2021
PVP: 17,90.- €
ISBN: 978-84-2045-4320
Autor: Manuel Jabois (Español)
Satisfacción: ⭐ ⭐ ⭐ ⭐ ➡ ⭐

 

Muy grata sorpresa con este título totalmente atípico y fuera de cualquier guión… Una historia diferente en un ambiente diferente y contada desde varios prismas diferentes. Un pueblo sumido por años en el silencio y el mutismo que sólo quedan después de las grandes tragedias. Varios protagonistas de la historia rescatando recuerdos muchos años después y abriendo la caja de Pandora hasta llegar a intentar reconstruir lo que se rompió tras la desaparición de una niña y su madre, Mai, llegadas al pueblo de la nada, dos desconocidas que fueron aceptadas desde el primer momento como si formaran parte de ellos y luego arrancadas forzosa y definitivamente de su lado sin ninguna explicación física ni metafísica clara. La reconstrucción de los hechos por parte de una periodista saca a la luz infinidad de pistas, sentimientos y sensaciones que parecieron quedar dormidos por siempre en el fondo de las mentes y los corazones de los lugareños pero que emergen como si todo apenas hubiera ocurrido ayer. El paso de los años demuestra que las heridas que se cierran en falso no cicatrizan nunca y que el hermetismo y el silencio en torno a acontecimientos traumáticos no ayudan más que a crear falsas pistas y falsos culpables cuando la mayoría de las veces sólo es necesario querer ver justo lo que estamos viendo y no lo que queremos o creemos ver. 

Literatura profunda e intensa a la vez que amena y llevadera… algunos pasajes son perlas en su estado más natural, reflexiones tan básicas y sencillas que parece difícil que se pudieran expresar de otra forma que como lo hace en su momento el autor… una pequeña gran joya con un final de lo más……… ¡¡cada cuál que juzgue cuando acabe el libro, no seré yo la que haga un desagradable y no solicitado spoiler de la novela!!

Buena lectura.

 

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Miércoles de reflexión

Buenos consejos para un primer miércoles de Mayo en el que me parece vislumbrar aires de recuperación… puede ser que sean imaginaciones mías o que la primavera y las flores siempre dan sensación de esperanza y pensamientos positivos pero a eso me agarro si es necesario y espero que vosotros también… Feliz mes de Mayo… 🌺🌹🌻

Día de las Madres

Ser madre es mucho más que concebir y parir un hijo… si fuera sólo eso, dar a luz una semilla a veces engendrada sin saberlo o incluso, aunque suene mal, sin haberlo deseado, entonces el nombre y la definición de madre perderían su verdadero sentido… de hecho no creo que haya una palabra en todo el diccionario que abarque tanto contenido en tan pocas letras.

Madre es todo lo que viene después, minuto tras minuto, día tras día, año tras año… ser madre es dejar de pensar en una misma e incluso de ser una misma para convertirse en la extensión perfecta y casi siempre a la sombra de otro ser humano… ser madre es no volver a pensar en una misma en singular y convertirse en un plural eterno del que no queremos desprendernos nunca… ser madre es transformar un cordero en dragón, en leona, en fiera dispuesta a aniquilar a cualquiera que intente acercarse a tu retoño con dudosas intenciones… Ser madre es aprender en un abrir en cerrar de ojos todas las profesiones que quisimos ser y que no tuvimos tiempo ni oportunidad de estudiar: enfermeras, psicólogas, cocineras, pasteleras, payasas, magas, dibujantas, matemáticas, profesoras, árbitras… Nos convertimos en paños de lágrimas, en punch de boxeo, en oyentes supuestamente neutrales de corazones muchas veces sangrantes y desgarrados. De un día para otro pasamos a ser confidentes y amigas a las enemigas más acérrimas, las que no entendemos nada, las que no estamos a la altura, ellos perdidos en su mundo adolescente de patito feo y desgarbado de dónde nacerá el cisne adulto más sorprendente e inesperado y casi siempre, o incluso sin el casi, gracias a esas madres, sumisas y perseverantes que no se rinden nunca porque no pueden permitirse desfallecer ni dudar un sólo segundo; un paso atrás no es una opción, ni siquiera para coger impulso… Ser madre es dedicar 24 horas al día a preparar la siguiente jornada, los siguientes avances, la siguiente estrategia para que parezca que no forman parte del resultado de la ecuación, estando sin estar y a la inversa… Aquí los equilibrios son muy difíciles, más que en ninguna otra función de la vida, ni mucho bueno es bueno, ni mucho menos bueno tampoco; en el punto medio está la virtud, ser demasiado permisivo o condescendiente y no poner pautas, reglas o límites facilita probablemente el camino a corto plazo pero crea falsas expectativas y visiones equivocadas y simplificadas de un futuro que no sólo nunca es fácil sino que se hace más duro cuanto más irreal y utópica haya sido la preparación al mismo. Ser severa y estricta, lo que se llamaba antiguamente tener mano dura, está muy mal visto en nuestros tiempos porque parece que no estamos en la misma onda de la permisividad y mala entendida comprensión que pide esta nueva generación, pero con un punto de equilibrio correcto e intermedio entre lo que quieren y lo que nosotras creemos que necesitan, entre el debe y el haber, conseguiremos un balance positivo con el paso del tiempo que seguramente todos sabrán valorar llegado el momento.

Y así párrafos y párrafos, páginas y páginas, vidas enteras escribiendo sobre lo que significa ser madre, lo que representa… Claro ha quedado, o por lo menos eso espero, que parir un hijo no nos convierte en madres, más bien todo el resto de verbos que aparecen a diario en esa función tan completa e infinita: criar, acompañar, apoyar, sanar, regañar, empujar, frenar, limitar, amar, alabar, corregir, entregar, retener, dejar ir… Ser madre es la profesión más difícil, la que no se puede estudiar en ninguna universidad porque todos los días hay asignaturas nuevas, cambios de temario y exámenes diarios… Las notas y los resultados son inciertos porque depende de quién los valore, de qué lado de la cancha venga la puntuación, pero la mejor nota, la única que no depende de criterios, es la que nos otorga la vida cuando vemos a nuestros hijos crecidos, autónomos e independientes andar su camino gracias a los cimientos que nosotras hemos ayudado a construir…

Por eso y por todo lo que hemos pasado en los últimos meses esta entrada de hoy es si cabe más intensa y profunda de lo que las palabras son capaces de reflejar ¡¡qué corto se queda a veces el vocabulario para expresar sentimientos!!… Mi deseo para hoy de todo corazón es que los miedos de estos últimos tiempos sean el acicate y el principio de una nueva realidad que se fundamente en vivir cada día como si de verdad fuera a ser el último porque alguno lo será, aunque no lo creamos, y para entonces de nada nos servirán los lamentos.

Feliz día de las madres.

Madres